jueves, 25 de agosto de 2011

NIÑOS ZURDOS



Se han creado muchos mitos a lo largo de la historia sobre los niños zurdos, hoy en día sabemos que son tan hábiles como los diestros y que no debemos tratar de cambiarlos. Actualmente existen muchos accesorios creados pensando en ellos, es decir, que están mucho más incluidos en la sociedad que en otros tiempos. Sin embargo, aún existen algunos obstáculos que deben esquivar en este mundo pensado en los diestros.






Es conocido que el cerebro tiene dos hemisferios, que el hemisferio izquierdo controla nuestro lado derecho y el hemisferio derecho controla el lado izquierdo del cuerpo, siendo el primero el encargado de las tareas intelectuales como lógica, matemática, lenguaje y ciencia, mientras que el segundo se dedica a temas que involucran música, arte, creatividad y emociones. Es por esta razón que se ha etiquetado la idea de que los diestros son más inteligentes cuando lo importante es permitir que el niño desarrolle ambos lados del cerebro.





Los niños zurdos también tienen desarrollada la percepción y el pensamiento, de igual manera muestran habilidades en los deportes y las artes, pero todo esto lo irá demostrando conforme vayan aprendiendo ciertas destrezas y para ello los padres y maestros deben tener mucha paciencia y tolerancia. A veces nos cuesta enseñarles las cosas porque no usamos la misma mano que ellos pero es necesario que los ayudemos a enfrentarse a distintas situaciones que le permitan realizar tareas motrices que involucren el uso de su ojo, mano y pie izquierdo.





Cuando un bebé nace es ambidiestro, es decir, usa ambas manos para agarrar y ambos pies para patear o empujar. A los dos meses que el bebé comienza a presentar cierta tendencia en el uso de uno de los lados del cuerpo por cortos periodos de tiempo, pero es recién a los tres años cuando se puede observar un mayor dominio de uno de los lados.





Entre los tres y los siete años se da una etapa denominada “quirilancia” en la cual se produce un ambidiestrismo porque el cerebro no llega a dominar ninguno de los lados, pero es cuando se produce una maduración que permitirá definir y determinar su preferencia en el uso de su mano, su pie y su ojo. Si no dejamos al niño la libertad de descubrir por sí mismo que tiene mayor habilidad con un lado que en otro y por el contrario lo obligamos a usar el derecho estaremos creando un zurdo encubierto. Esto puede acarrear dificultades con su lateralidad que a su vez repercuten en el reconocimiento espacial, la escritura y la lectura.






Existen algunas acciones cotidianas que nos pueden dar indicios que nos ayuden a averiguar si nuestro pequeño es zurdo o no, observe o pídale que realice las siguientes indicaciones:





1. ¿Que se rasque la espalda ¿Qué mano usa?

2. ¿Que aplauda ¿Qué mano es la que pone encima?

3. ¿Que guiñe un ojo ¿Qué ojo cerró?


4. ¿Que se tome las manos por la espalda ¿Qué mano agarra a la otra?

5. ¿Que cuente hasta tres con sus dedos ¿Qué mano usó?

6. ¿Que cruce los brazos ¿Cuál esta sobrepuesto?

7. ¿Que pase hojas de una revista o libro ¿Qué mano usa? ¿Hacia dónde pasa la hoja?






Sólo se trata de observar su reacción espontánea, si no fue claro no importa, evite darle modelos sólo dígale lo que debe de hacer porque es posible que copie tal cual se lo mostramos y la idea no es esa.



Fuente:cosasdelainfancia
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